El Lenguaje Crepuscular – Twilight Language

El lenguaje crepuscular (del inglés Twilight Language) es una manera de comunicarse que es polisémica, con múltiple significados. Se usa para transmitir mensajes secretos en libros, artículos, películas, pinturas, nombres, etc., que solo los iniciados pueden ver. En resumen, es un sistema de comunicarse con dos o más públicos al mismo tiempo en el que la mayoría de la gente no conoce los otros significados ocultos que están siendo transmitidos.

El lenguaje crepuscular tiene sus orígenes en el hinduismo y budismo, pero también es empleado en la Cábala, la masonería y, en realidad, por cualquier otro grupo o individuos que quieran esconder sus mensajes secretos a plena vista. También se podría decir que los que se dedican al márqueting y a la publicidad usan un tipo de lenguaje crepuscular en forma de símbolos y PNL (programación neurolingüística) que se dirige directamente al subconsciente del público.

Uno de los tipos del lenguaje crepuscular es la numerología. Si cogemos los números que hay en la fecha de los ataques del once de setiembre, 9/11, en numerología se separan los números en 9, 1,1 y se los suma para conseguir once. El número once en la Cábala significa un nuevo comienzo porque los procesos de la vida se estructuran en grupos de diez, por lo tanto once es como el número uno, el nuevo principio. Curiosamente las torres gemelas se parecían a un 11. Además los números 9,1,1 tienen otro significado en los Estados Unidos, donde el 911es el número telefónico de urgencias, como lo es el 112 en España. En inglés en vez de “urgencias” se usa la palabra “emergency” . “Emergency” – que significa emergencia- contiene la palabra “emerge” – igual en español- que significa “aparecer”. “Emergency” es el acto de aparecer en un momento concreto. ¿Y qué apareció aquel día?

Quizá fuera el principio de un nuevo orden mundial. Eso lo digo porque exactamente once años antes de los ataques del once de setiembre del 2001, George Bush Senior (Papa Bush) dio su famoso discurso sobre el Nuevo Orden Mundial ¡También sucedió el once de setiembre, y esta vez en 1990! ¡Vaya casualidad! ¿Y quién estuvo detrás de los ataques del once de setiembre según fuentes oficiales? Exacto, era el malo unidimensional de la película, Osama Bin Laden. Ya hemos oído hablar mucho de él y ya estamos hartos de la repetición incesante de su nombre, pero quizá se tenga que recordar al público de vez en cuando por qué hemos estado pasando por encima de los derechos humanos y por qué estamos torturando a gente en países islámicos y haciendo la guerra a Irak, Afganistán y Pakistán.

Al inconsciente colectivo se le tiene que recordar que es por culpa de los malos como Osama Bin Laden y Saddam Hussein. Con el lenguaje crepuscular podemos recordárselo a las masas subconscientemente y superar la necesidad de tener que repetir mil veces sus nombres. Podemos tomar por ejemplo el nombre de presidente de los EEUU, Barack Hussein Obama. Sorprende a mucha gente saber que Obama no siempre ha usado este nombre. De hecho su nombre previo era Barry Soetoro. Se sabe que se lo cambió durante sus estudios en la Universidad Occidental. De todas formas, su nombre actual, Barack Hussein Obama, es posiblemente otro ejemplo de lenguaje crepuscular usado como recordatorio de los malos Saddam Hussein y Osama Bin Laden. Obviamente Hussein hace pensar en Saddam Hussein y Obama en Osama Bin Laden, pero fijaos que también tenemos el nombre del vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden:

O b a m a

                                       B i          d e n

O s a m a                    B i n L a d e n

Lo bueno del lenguaje crepuscular para los que lo usan es que se puede denegar su existencia fácilmente y marcar a los que intentan descifrarlo como paranoicos obsesivos. Y quizá en muchos casos tengan razón. En mi opinión, el truco para no volverse loco con el lenguaje crepuscular es aprender a separar los mensajes secretos de las extrañas casualidades. Yo, por ejemplo, no tengo ni idea de cómo hacer eso.

Tuerto 9

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6 Respuestas a “El Lenguaje Crepuscular – Twilight Language

  1. Pingback: El Lenguaje Crepuscular – Twilight Language (via En el País de los Ciegos) « Light & Darkness

  2. Es interesante el tema, aún que yo soy más partidario de pensar que son casualidades. De hecho la probabilidad de que a uno le toque el euromillón es mucho más baja de que se produzcan casualidades del estilo: 11+9=1+1+9=11

    Y el euromillón siempre acaba tocando a alguien, por lo tanto, ¿por qué parece tan raro que ocurran estas casualidades?

    Bienvenidos a la nave de misterio…

    Alex.

    • Hola Alex, otra “casualidad” que olvidé comentar en el artículo es que por si nunca has pensado en contar los días entre los ataques de 11-S en Nueva York y los ataques de 11-M en Madrid, la respuesta es que pasaron 911 días entre ambos… mmm… ¿Crees que podría caber la posibilidad de que fuera intencional?

      ¡Saludos y gracias por escribir!

  3. Tal y como dices, el lenguaje crepuscular, oculto, se ha utilizado y se utiliza en numerosas disciplinas, escritura, política, ciencia, arte…

    Esto me recuerda el cuadro de Leonardo da Vinci, La Última Cena, repleto de significados ocultos, solo interpretables por un círculo próximo al pensamiento interno del artista, a los iniciados.

    Releyendo “El rastro de un sueño” de Hermann Hesse, me permito citar parte de su “Infancia del Mago”, ya que de manera poética me parece puede enlazar con tu escrito:

    “No me educaron solo padres y maestros, sino también otros poderes superiores, más ocultos y secretos…

    …En la gran biblioteca de mi abuelo había un libro que leía a menudo. Aquel libro contenía antiguos grabados fantásticos; unas veces aparecían claros y seductores en cuanto una abría y comenzaba a hojear el libro; otras, uno los buscaba largo rato y no los encontraba, habían desaparecido, por arte de magia, como si nunca hubiesen estado allí. En ese libro había un relato que, infinitamente bello e incomprensible, que solía leer a menudo. Tampoco lograba encontrarlo siempre, el momento debía ser favorable; a veces había desaparecido por completo y permanecía oculto, otras parecía haber cambiado de sitio, en ciertas ocasiones la lectura resultaba extraordinariamente agradable y casi comprensible, en otras totalmente oscura y hermética como la puerta de la buhardilla, tras la cual a veces podría oírse la risa o les gemidos de los fantasmas de la oscuridad. Todo estaba lleno de realismo y también de magia, ambas cosas medraban íntimamente unidas, las dos me pertenecían”.

    Es solo otra visión de la realidad como un fenómeno mutable, que refleja nuestra necesidad de encontrar otros más allá de la aparente lógica de los hechos.

    Enlazado ahora con otra de las partes de tu escrito:
    Los números de los vuelos del 9/11, eran:
    El 11 de American Airlines
    El 93 de United Airlines
    El 175 de United Airlines
    El 77 de American Airlines

    Que conforman una bonita secuencia: 11, 12, 13 y 14

    Felicidades por la entrada. Me ha gustado el transito des del lenguaje crepuscular para ligarlo con el 11/9. Hasta pronto

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